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Peluquería |
martes 18/12/07 |
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| El cambio generacional de la clientela |
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Por Ramón Costa | Maquetación web: Laura Bermúdez
¿Qué nos depara el futuro de nuestros salones? Ésta es una de las preguntas obligadas cuando se reúnen varios compañeros de oficio. En muchos salones se está acostumbrado a tener clientes de toda la vida, clientes fieles semana tras semana, que van pasando los años y, si no es por una fuerza mayor, nunca fallan. Tienen su día y hora y quieren ser atendidos por la misma persona.
| | |  | Sabemos sus gustos y sus manías y también sus confidencias sobre su familia y círculo de amistades, los cuales muchas veces ni conocemos, motivo por el que nos cuesta poco mantener una buena conversación fluida y que sea de su gusto. Este importante paquete de clientes da una seguridad a todos los salones, sean de más prestigio o menos, y todo lo que venga de más bienvenido sea.
En la mayoría de las ocasiones, los clientes esporádicos que entran en los salones gastan mucho más que los de toda la vida. Las edades de la mayoría de este paquete de clientes que podríamos nombrar como “los habituales” rondan entre los 60 y los 80 años aproximadamente y todos ellos, dependiendo de cada salón, aparte de ser clientes semanales, se aplican color cada tres o cuatro semanas, se permanentan el cabello cada dos o tres meses y, en general, son clientes de servicios como pedicura y manicura, entre otros. Además, son fáciles de manejar y normalmente son agradecidos.
La gran pregunta es si existe un relevo detrás de la generación a la que hemos nombrado “los habituales”, tal y como venía siendo desde hace varias décadas. Detrás tenemos a las clientas que rondan entre los 50 y los 60 años, que la mayoría de ellas no se permanentan el cabello y tan sólo aparecen por los salones cada cuatro o cinco semanas para aplicarse el color y cortarse el cabello.
| Hay que trabajar todo el equipo en la fidelización, estar muy pendiente de nuestros clientes y tratarlos a cuerpo de rey |
En alguna ocasión aparecen cada dos o tres meses porque se aplican ellas mismas el color en casa y explican a su estilista que no disponen de tiempo para estar hora y media o dos horas sentadas en el salón. Incluso algunas de ellas, para seguir manteniendo su look juvenil en épocas estivales, dan preferencia a un buen corte y prefieren los peinados semihúmedos y sin productos de acabado, argumentando que se lavan el cabello a diario o bien que irán al gimnasio o a darse un baño. ¡Ojo al cobrar este servicio de lavar y cortar sin secar! La mayor parte de gremios comarcales o provinciales ya lo tienen previsto y le aplican un precio intermedio al de lavar, cortar y secar.
¿Qué soluciones tenemos a este problema económico, que en pocos años nos va a afectar de lleno? Hay que trabajar todo el equipo en la fidelización, estar muy pendiente de nuestros clientes y tratarlos a cuerpo de rey, e intentar que nuestros salones gocen de todo tipo de comodidades y dispongan de nuevos ingresos siempre y cuando estén relacionados con la belleza y el bienestar personal. Así, es importante no equivocarse cuando pensamos en más ingresos, convirtiendo los salones de peluquería en verdaderos mercadillos donde se venden todo tipo de artículos no relacionados con el sector.
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