el primer portal profesional de la belleza
 
   Inicio      Estética      Peluquería      Wellness/Fitness      Feria Cosmobelleza  
 
sábado 11/02/12
 
 
Información
Uñas
Productos
Revistas online
Directorio
Servicios
 
  Inicio > Paso a paso  
 
     
 
 
 
Estética viernes 04/06/10
Cavitación con electroporación
El arte de esculpir la silueta

Información e imágenes: Sorisa | Artículo cedido por Vida Estética-Les Nouvelles Esthétiques | Maquetación web: Laura Martínez

Este tratamiento combina los ultrasonidos de cavitación a 40 KHz. con corrientes de electroporación y principios activos anticelulíticos y tonificantes para el control de los depósitos grasos, celulitis y flacidez cutánea.


De entre los distintos efectos de los ultrasonidos a 40 KHz. cabe destacar la cavitación. Se trata de un fenómeno mecánico: la compresión y descompresión de los tejidos, especialmente en presencia de agua, da lugar a la formación de unas burbujas que van creciendo hasta que se colapsan por implosión, ejerciendo en este momento su acción lacerante. Este mecanismo de acción permite lisar (romper) adipocitos permitiendo la reducción del grosor del tejido graso subcutáneo.

La electroporación es una técnica que ya ha demostrado su alta eficacia en la penetración de principios activos a través de la piel. El tipo de cabezal de ultrasonidos permite que éste también sea conductor de corrientes y, como es preciso el uso de un gel de acoplamiento, resulta altamente ventajoso combinar ambas técnicas con un gel rico en principios activos para el fin perseguido. En este tratamiento se proponen dos geles, uno anticelulítico y otro tonificante.


Los ultrasonidos, por su acción de micromasaje, también tienen una acción positiva en la penetración de principios activos a través de la piel, que se conoce con el nombre de sonoporación. Esta acción refuerza y potencia la electroporación. El uso combinado de ultrasonidos de cavitación, corrientes de electroporación y principios activos actúa reduciendo el perímetro de las zonas tratadas, liberando los nódulos celulíticos y disminuyendo el compactamiento típico de las celulitis fibrosas, volviéndolas más blandas y manejables.

La tecnología que utiliza el tratamiento dispone de programas preestablecidos para los principales desórdenes para los que está indicado en función de su severidad y localización.

Protocolo de tratamiento

Como en cualquier otro tratamiento de estética, antes de empezar es conveniente realizar una historia del/la cliente a tratar, reseñando si se trata de una adiposidad localizada, con o sin celulitis o flacidez asociada. También se realizará una exploración de la zona a tratar y se descartarán las posibles contraindicaciones que puedan recomendar la aplicación de un tratamiento alternativo a los ultrasonidos de cavitación combinados con corrientes de electroporación.

De quererse tratar la zona abdominal, es preciso que el/la cliente no haya ingerido nada en las dos últimas horas (ni líquidos ni sólidos). Se procederá a leer el consentimiento informado para asegurar que el/la cliente conoce y entiende los principios de la técnica, así como sus alternativas. Una vez firmado, éste se archivará conjuntamente con el historial del/la cliente.

    1. Limpieza general de la zona a tratar
Siempre hay que trabajar sobre piel sana y limpia. Será necesario retirar todo resto de osmético que pudiera haber sobre la zona a tratar.
                               

2. Peeling
Al trabajar con geles activos, puede ser aconsejable, al menos en la primera sesión, realizar un peeling. Retirar parte de la capa córnea facilita tanto la electroporación como la sonoporación.
                 
3. Programación del aparato
Hay que seleccionar el tipo de tratamiento en función de la problemática (adiposidad localizada, celulitis y flacidez). Se deberá elegir también el área que se quiere tratar y el espesor del tejido adiposo de la zona para determinar los parámetros de potencia y tiempo para la selección realizada.
                     

4. Selección del cabezal
Si se trabaja mediante los programas preestablecidos, éstos ya indican el tipo de cabezal a utilizar en cada situación.
En caso de querer trabajar de forma libre, conviene saber que el cabezal plano dispersa mucho más la vibración sónica que el cóncavo, por lo que el uso de cada uno de ellos vendrá determinado por la zona a tratar de manera que:
  • Cabezal plano: para tratar glúteos, muslos o espalda.
  • Cabezal cóncavo: para tratar brazos y abdomen.                

5. Selección de parámetros
La intensidad de los ultrasonidos irá en función de la importancia del problema: en casos leves, se trabajará con potencias bajas (60%), en moderados, mayor (80%) y en importantes, altas (90-100%).






 
  • Electroporación: su intensidad sólo se programa cuando ya se está aplicando el tratamiento.
  • Modo: los ultrasonidos pueden trabajar en modo continuo cuando el espesor del panículo adiposo o el problema a tratar sean importantes. El modo pulsado se utiliza cuando la zona a tratar está cerca de rebordes óseos o huesos bastante superficiales o cuando se quiera estimular el drenaje local.
  • Tiempo: irá en función de la extensión de la zona a tratar: para zonas pequeñas (como la cara interna de la rodilla) 8 minutos; para medianas, 10 minutos y para grandes, 20-25 minutos.          

6. Aplicación de los ultrasonidos con electroporación
Para proceder a la aplicación de un tratamiento, primero es preciso colocar el electrodo de retorno cerca de la zona a tratar.


Nota: Para aplicar los ultrasonidos se trabajará con guantes, especialmente cuando éstos se combinen con las corrientes de electroporación, pues el contacto con el gel puede hacer que el/la profesional note el paso de la corriente.
                                
Una vez programado el equipo, se colocará un poco de gel sobre la zona a tratar. De ser posible, se pinzará con la mano libre un pliegue de piel de la zona a tratar y se aplicará el cabezal sobre él, según se muestra en la imagen de la izquierda.


 
Cuando el cabezal esté en contacto con la piel, se podrá ir aumentando la corriente de salida de manera progresiva hasta que el/la cliente note un hormigueo confortable.

En ningún caso el tratamiento deberá ser doloroso. No existe una intensidad correcta de aplicación, ésta siempre vendrá determinada por la sensación del/la cliente. La sensación de las corrientes puede variar según la zona a tratar y la sensibilidad del/la cliente, que podrá variar en días distintos, por lo que, al cambiar de zona o iniciar el tratamiento, siempre se deberá ir aumentándolas desde cero hasta el nivel óptimo.

Se evitará mantener el cabezal fijo sobre una zona y se irán realizando pequeños movimientos giratorios (no axiales).

Se intentará cubrir una zona de unos 20 x 20 cm. en unos veinte minutos. Lo habitual es dividirla en cuatro zonas y dedicar a cada una de ellas unos cinco minutos.

Los programas dan los parámetros y el tiempo de una sesión por zona; es decir, de querer tratar unos glúteos, el programa da un tiempo de aplicación correspondiente a un glúteo y, al finalizar el tiempo, se elegirá tratar la zona contra lateral.

Durante la sesión se irá añadiendo gel activo cuando sea necesario. Cuando se trabaja con el cabezal cóncavo, éste requiere de mayor cantidad de gel y una mayor presión sobre los tejidos para asegurar un buen acoplamiento y transmisión.

En el tratamiento es habitual que el/la cliente note un pitido en los oídos, que corresponde a la transmisión de la vibración sónica, que es completamente normal.

Una vez transcurrido el tiempo de aplicación, se interrumpirá el tratamiento automáticamente y se procederá a retirar el gel de la zona tratada.


    7.Finalización de la sesión
Una vez ha transcurrido el tiempo del programa, se puede tratar otra zona, normalmente la contralateral (p.ej. si se ha tratado el glúteo derecho, ahora se trataría el izquierdo). En cualquier caso, no es recomendable realizar sesiones superiores a 40-50 minutos en total.
Una vez se ha terminado de aplicar el tratamiento, se retira el gel de la zona interesada y se limpia bien. Siempre es conveniente terminar la sesión con un drenaje de la zona tratada.















Lo más recomendable es aplicar entre 15 y 20 minutos de presoterapia para ayudar a eliminar y evacuar la grasa que se ha liberado por el tratamiento hacia los vasos linfáticos.                                
  
Sesiones recomendadas

Duración de la sesión: las sesiones de ultrasonidos deben durar un tiempo no superior a 40-50 minutos. Estas sesiones se deberán complementar con un drenaje no inferior a 15 minutos.

Sesiones recomendadas: estos tratamientos muestran sus efectos a las pocas sesiones. Lo más recomendable es realizar unas 10 sesiones ya que, aunque los resultados ya sean muy evidentes hacia las 4-6 sesiones, ciclos de sesiones más largos conllevan que los cambios experimentados se mantengan durante más tiempo. Posteriormente, y acorde con el/la cliente, se establecerá un programa de mantenimiento.

Frecuencia: las sesiones se pueden realizar con una frecuencia de una o dos por semana.

Cuidados generales

En cualquier tratamiento de remodelación corporal, adiposidad localizada o celulitis se recomienda siempre una buena hidratación, bebiendo suficiente cantidad de agua al día (como mínimo 1,5 litros). No es necesario aconsejar una dieta hipocalórica, pero sería bueno incorporar hábitos dietéticos saludables, como una dieta mediterránea, con pocos fritos, abundantes verduras y pocas grasas.
 
 
Si quieres buscar más noticias, artículos técnicos, cursos, etc... clica aquí
 
  Además...  
 
 
Protege y trata los cabellos sensibilizados por el sol
Peluquería - Este tratamiento está pensado para aquellos cabell...
Piel de seda
Estética - Los tratamientos exfoliantes son adecuados y neces...
Tratamiento de lujo antiedad
Estética - Una atmósfera mágica a la luz de las velas, música...
Armonía y bienestar
Estética - Te presentamos un potente tratamiento que activa l...
 
 
   
 
  < atrás