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Estética |
miércoles 16/07/08 |
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| La esencia de la piel madura |
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Nuevas tendencias, nuevos cuidados
| | | | Por Clara Garnica y Esther Sualdea | Artículo cedido por Vida Estética | Maquetación web: Laura Bermúdez | | | | No cabe duda de que la sociedad española envejece, una tendencia que, además, se prevé que irá en aumento los próximos años. Por ello, la generación post-cincuenta, también llamados en muchas partes del planeta “baby boomers”, es cada vez más numerosa y tiene peso importante en nuestra sociedad. Esta generación ha crecido con el interés por los cuidados de su aspecto físico y, por ello, reclama a las firmas cosméticas más tratamientos específicos para su salud y bienestar. | | |  | | | | Hasta hace poco tiempo, la mujer, a partir de 50 años, no se cuidaba en exceso y, simplemente, se resignaba al paso del tiempo. En cambio, hoy en día esta mujer es independiente y sigue sintiéndose joven, es exigente y está bien informada. Se trata de un nuevo tipo de consumidora: una mujer que pide productos que se adapten a sus necesidades (día a día frenético por el trabajo, el hogar, etc.) y soluciones rápidas y efectivas que no quiten tiempo. Una mujer que, además, se decanta por lo sano: busca lo mejor de lo tradicional combinado con los beneficios y las comodidades de la modernidad.
En este artículo pretenderemos dar respuesta a todas estas dudas e inquietudes, basándonos en la piel. Un buen estado y aspecto de la epidermis será un reflejo más de una buena salud interior. A su vez, un correcto equilibrio interior proporcionará un aspecto exterior radiante y de bienestar.
| Las funciones de la barrera cutánea |
Es frecuente entre el consumidor final pensar que la piel sólo es piel sin conocer la importancia de su función. La barrera cutánea previene la pérdida excesiva de agua, esencial ya que aporta flexibilidad a las capas más externas de la piel y contribuye a una correcta maduración celular. Por ello, la barrera debe ser resistente para evitar así la pérdida de la hidratación de la piel.
Entre sus funciones destacan: 1. Es la barrera principal frente a agresiones externas e internas 2. Mantiene reservas de agua de la piel 3. Protege frente a sustancias nocivas, microorganismos y radiaciones 4. Mejora el aspecto exterior de la piel, la tersura y evita la sequedad 5. Reduce las rojeces y minimiza la sensibilidad de la piel 6. Minimiza los efectos del estrés sobre la piel
El envejecimiento de la dermis: la piel madura y sus cuidados Como cualquier otro órgano, la piel sufre cambios asociados a la edad y al paso del tiempo. Entre los cambios más importantes que sufre en la edad madura encontramos:
- Cambios estructurales: la piel sufre atrofia y disminución del grosor global. Además, disminuye la celularidad, la vascularización y los melanocitos. El contenido lipídico de la barrera va en descenso, así como las glándulas sudoríparas exocrinas y los folículos pilosos. La síntesis de colágeno disminuye un 2% a lo largo de la edad adulta, afectando así al aspecto visible de la piel.
- Cambios funcionales: los cambios en la estructura de la piel dan como resultado una serie de alteraciones en el funcionamiento de la misma. Entre ellas, una mayor susceptibilidad frente a agresiones externas o un recambio celular entre un 30 y 50% más lento. La función de la barrera cutánea disminuye y, con ella, la capacidad de retener agua y la alteración de la malla estructural de colágeno.
- Cambios de aspecto: estos cambios son los que hoy en día más preocupan a la mujer de más de 50 años. La piel muestra un aspecto más seco, con descamación, es más rugosa y más frágil. Además, es más delgada (su volumen disminuye un entre un 10 y un 50% en el periodo que va de los 30 y 80 años) y menos elástica. El tiempo de regeneración aumenta y el de cicatrización se incrementa un 50%, al tiempo que la profundidad de las arrugas y las líneas de expresión van en aumento. Además, aparecen las temidas canas y, en ocasiones, la calvicie.
Hay que tener en cuenta que estos cambios en la piel de la mujer madura se ven aumentados tras la menopausia. En el 65-70% de las mujeres, la menopausia llega entre los 45-55 años de edad, produciéndose una disminución en la concentración y síntesis de estrógenos, hormonas que tienen una función estimulante de algunos componentes de la piel.
| Los diferentes modos de envejecimiento |
La piel de cada individuo no envejece ni de la misma forma ni al mismo tiempo. Existen diferentes modos, el primero de los cuales es el envejecimiento intrínseco, que se define como un proceso fisiológico que obedece a factores genéticos -hereditarios- y a modificaciones hormonales. De forma paralela, en esta evolución ineludible se incluye el envejecimiento extrínseco, directamente relacionado con nuestra higiene de vida, y que acelera el proceso fisiológico de envejecimiento.
1. El factor genético Al igual que el crecimiento y la diferenciación celular, el envejecimiento cutáneo está programado por el código genético. Cada especie posee un nivel de replicación celular que permite determinar su esperanza de vida. Del mismo modo, dentro de las células senescentes se ha observado:
- Una modificación de la expresión de los genes
- Mutaciones
- Errores en la reparación del ADN
- Pérdidas de bases teloméricas, que se añaden al envejecimiento cronológico
| >>> La piel de cada individuo no envejece ni de la misma forma ni al mismo tiempo | 2. Los factores endocrinos La piel es un órgano que está sometido a la influencia de los estrógenos.
Estas hormonas ejercen cinco acciones:
- Activación de queratinocitos y melanocitos epidérmicos
- Estimulación de las síntesis del colágeno y la elastina
- Influencia en la pigmentación cutánea
- Contribución a la hidratación cutánea
- Aumento del flujo sanguíneo cutáneo
En la menopausia, cuando bajan los niveles de estrógenos, se acentúan bruscamente algunos parámetros del envejecimiento cutáneo fisiológico, como la atrofia y la atonía.
| Las diferentes tipos de arrugas |
De expresión Estas arrugas son el resultado de la tracción repetida de los músculos cutáneos sobre una piel que va perdiendo tonicidad. Aparecen en la frente, bajo los ojos (“pata de gallo”) y en el surco nasógeno.
De atrofia cutánea Se trata en este caso de arrugas finas y múltiples, constituidas por plegamientos irregulares que forman relieve en la superficie de la piel.
De flacidez Esta clase de arrugas es debida a la distensión, la pesadez y la atrofia cutáneas, y se confunden entre los pliegues mayores de flacidez.
| Las zonas más sensibles al envejecimiento cutáneo |
No todas las partes del cuerpo envejecen de la misma forma. Las zonas expuestas a los factores meteorológicos se degradan más rápidamente que las que permanecen cubiertas.
En el rostro, existen dos zonas particularmente sensibles al envejecimiento prematuro:
- El contorno de los ojos es una de las más afectadas por el envejecimiento precoz debido, a la vez, a la extrema finura de su piel y a un trabajo muscular intenso que favorece la flacidez de los tejidos.
- El contorno de los labios se caracteriza por estar muy densamente vascularizado y con abundancia de fascículos de fibras de colágeno y elastina. El aspecto carnoso de los labios se debe a la presencia de una dermis espesa.
Durante el proceso de envejecimiento se produce una flacidez importante, ya que no existe en esta zona ninguna capa de grasa cutánea de soporte. A ello se añade el movimiento permanente de los labios y su sequedad.
La piel del hombre
La piel masculina presenta características particulares con respecto a la femenina, relativas a la impregnación hormonal de los andrógenos (los niveles de testosterona libre son diez veces más elevados en el hombre que en la mujer): - Piel más espesa
- Más elástica
- Más hidratada
- Secreciones sudorales y sebáceas más abundantes
- Sistema piloso más desarrollado
En general, los hombres poseen una piel mixta o grasa. Gracias a estas particularidades, el envejecimiento cutáneo intrínseco en el hombre es mucho más tardío y lento que en la mujer, y su piel se marca más lentamente. En cambio, este envejecimiento es más acelerado en el hombre por falta de comportamientos preventivos frente a las agresiones cotidianas: afeitado, deshidratación cutánea, tabaco, estrés, etc. |
Nuevas soluciones desde el interior
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En respuesta a todos los cambios que sufre nuestra piel, causados por el paso del tiempo, los dermatólogos recomiendan complementar los cuidados desde el interior. Por esta razón, los llamados “alimentos funcionales” son cada vez más demandados ya que, además de cumplir su función básica de nutrición, proporcionan otras ventajas relacionadas con la salud y la belleza. Se los llama también productos “inteligentes”.
Como ya hemos comentado, existen una serie de sustancias y propiedades en los ingredientes que ingerimos que, además de nutrir nuestro interior, mejorarán nuestro aspecto exterior. Conozcámoslos a continuación:
- Vitamina E: protege de agresiones externas, ya que funciona como un antioxidante natural y favorece la maduración de los queratinocitos. Además, neutraliza la formación de radicales libres, ejerciendo una acción favorable contra el estrés oxidativo sobre las células de la piel.
- Antioxidantes naturales: protegen frente a los radicales libres, causantes del envejecimiento y de algunas enfermedades. Algunos antioxidantes naturales, como los del té verde, potencian la renovación celular y refuerzan la función de barrera. Estas sustancias influyen sobre la estructura y función cutánea gracias a su efecto fotoprotector.
- Ácidos grasos esenciales: no pueden ser fabricados por el organismo, por lo que necesariamente han de ser ingeridos a través de los alimentos. Un ejemplo es el aceite de borraja, que fortalece y equilibra la piel. Además, ayuda a normalizar el proceso de maduración celular, estimula la síntesis de los lípidos y refuerza el manto lipídico de la barrera cutánea.
La importancia de la dermonutrición
La dermonutrición es la disciplina que estudia los beneficios que los nutrientes aportan a la calidad e integridad cutánea. Desde el punto de vista dermatológico, la dermonutrición tiene cada vez más peso: además de una buena hidratación, la piel necesita vitaminas, minerales y nutrientes aportados por la dieta. Está demostrado que algunos nutrientes específicos mejoran la calidad de la piel, actuando en el nivel celular, mejorando la diferenciación de los queratinocitos y potenciando su función como barrera.
La dermonutrición aconseja que los alimentos y productos que nutren nuestra piel incorporen, en mayor o menor medida, alguno de los siguientes ingredientes:
Complejos antioxidantes:
- Licopeno, betacaroteno, vitamina E y selenio
- Proantocianidinas
- Luteína y zeaxantina
Combinaciones de nutrientes y no nutrientes:
- Glucosamina, minerales y antioxidantes
- Vitaminas C y E, carotenoides, flavonoides y ácidos grasos omega-3
- Extracto de “Polypodium leucotomos” (planta de Honduras)
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| Un mejor aspecto físico, una mayor sensación de bienestar |
Conocer las propiedades de nuestra alimentación mejorará el aspecto de nuestra piel y su salud, marcada por el paso del tiempo y el desgaste del día a día. Si, además, le aconsejas sobre los productos y tratamientos cosméticos y de aparatología más adecuados para cuidar su piel desde el exterior, el resultado será completo. Esto es lo que pide la mujer post-cincuenta que pretende mantenerse joven y cuidada. Ésta es consciente de que una buena salud de la piel es sinónimo de buena presencia, lo que, a su vez, contribuirá a que se sienta mejor consigo misma.
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