el primer portal profesional de la belleza
 
   Inicio      Estética      Peluquería      Wellness/Fitness      Feria Cosmobelleza  
 
sábado 11/02/12
 
 
Información
Uñas
Productos
Revistas online
Directorio
Servicios
 
  Inicio > Artículos técnicos  
 
     
 
 
 
Estética jueves 07/11/02
Narices en el taller
Narices en el taller

Stefano Anselmo (Asesor Técnico: Artículo cedido por Les Nouvelles Esthétiques Ed. Italiana)
(Noviembre 2002)

En la sociedad moderna, tan atenta a las arrugas y antiarrugas, la figura del cirujano plástico es la resultante de un interés ya consolidado y natural por el propio cuerpo; es más, en relación con la ingeniería genética que todavía suscita polémicas y es causa de debates, la cirugía plástica es una rama de la medicina que ha dejado de suscitar grandes problemas morales o éticos. Bien distinta fue, en cambio, en el año 1500, la suerte de Gaspare Tagliacozzi, hombre ingenioso, sospechoso de cometer sacrilegios y de llevar a cabo extrañas alianzas con el diablo por el hecho de que iba por Europa reconstruyendo narices con transplante. ¿Un cirujano la técnica del autoplástico ante-litteram?

Ante todo, aclaremos qué es la cirugía plástica. Actualmente, utilizamos este término para definir tanto la cirugía plástica en sentido estricto, denominada también estética y que se ocupa de mejorar partes del cuerpo no perfectas o inestéticas, como la cirugía reconstructiva, que en cambio se ocupa de crear o de volver a crear partes del cuerpo que faltan o que están mutiladas, como por ejemplo en el caso del labio leporino. Ya desde los tiempos más antiguos, los médicos han sentido una gran preocupación por intentar reconstruir los tejidos lo más rápidamente posible y, por tanto, medicar las heridas de forma apropiada.

L
os primeros datos escritos de operaciones de esta clase los encontramos en los textos de la medicina Ayurvédica de los Hindúes, fechados alrededor del 400 a.C., y que probablemente se refieren a prácticas ya utilizadas desde hacía varios siglos.

S
in embargo, deberemos esperar hasta los primeros años del 1800 para que las prácticas de cirugía reconstructiva sean aceptadas como parte integrante de la medicina oficial.

P
ara podernos referir a la cirugía estética , deberemos esperar hasta el año 1881 , momento en que se realizan las primeras operaciones en orejas despegadas. Asimismo, no fue hasta 1901 cuando se realizaron las primeras operaciones de plástica facial. En general, no se utilizan tejidos distintos del epidérmico hasta el 1870. Solamente, a partir de esta fecha, también el cartílago óseo y la grasa entran a formar parte de la práctica quirúrgica.

Piel de la mejilla para reconstruir la nariz

E
l primer tratado que recoge semejantes operaciones en un libro occidental se remonta en cambio al De Re Medica, de Celso.

A
l parecer, hasta mediados del 1400 no existieron ulteriores desarrollos de estas técnicas, hasta que se tiene noticia de un catanés, un tal Branca el Viejo, que utilizaba láminas de piel de la mejilla para reconstruir partes de la nariz, hasta que su hijo no empezó a utilizar trozos de piel procedentes de la parte alta del brazo, probablemente para evitar cicatrices en el rostro. Cabe señalar que el principio de tales operaciones sigue siendo válido en nuestros días, aunque se utiliza cada vez menos, porque conlleva 'pegar' el brazo a la cabeza (en espera de que el tejido se adhiera) durante un período de tiempo muy largo para el paciente.

N
o queda claro cómo se aprendieron estas técnicas y parecer ser que la familia Branca conocían los textos indios, si bien no se sabe cómo llegaron a adquirirlos.

H
ay que señalar que durante muchos tiempo estas operaciones se mantuvieron en secreto y las técnicas generalmente se transmitían sólo de padres a hijos, puesto que, además de los Branca, en los años siguientes las técnicas se difundieron por toda la península y siempre por obra de miembros de familias en las que se había creado una tradición.

T
agliacozzi, profesor de anatomía y cirugía, fue el primero que publicó una obra que daba cuenta de los conocimientos que entonces se tenían sobre este tema. Y el éxito obtenido fue tan grande que se ganó la reserva y la envidia de varios colegas y rivales. Por una parte se insinuaba que para conseguir unos buenos resultados en sus operaciones, había hecho un pacto con el diablo, mientras que por otro lado, autorizados profesores de cirugía sostenían que semejante operación producía al paciente un sufrimiento de tal naturaleza que era preferible una nariz de madera o de metal.

E
n cualquier caso, después de la muerte de Tagliacozzi pocos cirujanos le imitaron y poco a poco las técnicas que él había escrito cayeron en desuso. Entre las razones de este declive debe incluirse la opinión poco favorable de la Iglesia, según la cual esta cirugía alteraba la obra de Dios. Pero tal vez fueron todavía más importantes las teorías que consideraban que era posible evitar tanto sufrimiento comando o alquilando un esclavo que "prestase" su piel, que generalmente se sacaba de la espalda. Este cuento ya se había fundido en tiempos de Branca y había ido adornando con detalles cada vez más fantasiosos.

Narices y simbiosis a distancia

P
or otra parte, parece ser que Tagliacozzi rechazó explícitamente esta posibilidad, quizás conociendo ya o intuyendo los problemas de un eventual rechazo. Se había difundido asimismo el rumor de que, en caso de trasplante de una persona a otra, ambas se habrían unido en una especie de simbiosis a distancia, sufriendo al mismo tiempo y a menudo muriendo el mismo día. Se contaba que un hombre de Bruselas había sido operado de rinoplastia por Tagliacozzi, utilizando la piel de otro, y que, al cabo de un año, al morir el esclavo, la nariz del noble se había gangrenado hasta que se le había caído. Se trata de cuentos, obviamente, como el de que dos personas podían comunicarse a distancia a través de un código secreto: en efecto, con sólo pincharse una parte de la piel, el otro notaba los pinchazos en su nariz y podía descodificar el mensaje.

E
n el año 1700 todavía se creía que Tagliacozzi había formado un grupo de donantes para conseguir poder disponer de todas las varias clases y colores de piel adecuados a los distintos clientes y de la idea de sacar la piel de la espalda se pasó a la creencia de que la piel para el trasplante se sacaba de la parte baja de la espalda.

Las narices en la India

L
a primera noticia de una reconstrucción de nariz en la India se remonta a 1794. La operación se realizó en un miembro de la clase de los ganaderos que había sido contratado para trabajar como vigilante de vacas por los ingleses y que más tarde había sido hecho prisionero por los indígenas durante una guerra. AI final de la guerra fue liberado, pero sin nariz y sin mano derecha, según la 'costumbre' de aquellos tiempos. La operación la había realizado un indígena y se contaba que esta clase de operaciones se realizaba desde tiempo inmemorable en la India, cogiendo láminas de piel de la frente. Y cuando se preguntaba a los indígenas de la casta de los alfareros o de los fabricantes de ladrillos quien les había enseñado estas operaciones, la respuesta era que lo habían aprendido de su padre.

A
ctualmente, sabemos que los textos a los que nos hemos referido, como los de la medicina de Charaka de Kashmir, podían tener una fecha entre el 400 y el 100 a.C. y referían técnicas difundidas desde hacía tiempo.

T
odavía hoy, Susruta de Benares es apodado en la India el 'padre de la cirugía'. Sin embargo, también la India había asistido a un declive de la cirugía, probablemente en la época que coincidió con la llegada del Budismo, de su invitación a la no violencia y a la ordenación en castas. En efecto, las castas superiores empezaron a considerar esta cirugía como una especie de profanación. De esta forma, las operaciones siguieron realizándose en gran secreto con técnicas transmitidas de padres a hijos, y este es el motivo de que en Europa hasta entonces no se tuvieran noticias de las mismas con anterioridad a esa fecha.

Las técnicas indias llegan a Italia

L
os últimos años de 1700 se consideran el origen de la cirugía plástica occidental. A principios del 1800, las noticias llegadas a Inglaterra se difundieron antes en Italia y en Alemania y luego llegaron también a América.

E
n 1816, Carpe publicó los resultados de sus dos primeras operaciones y por fin las técnicas indias se desarrollaron y se difundieron en la práctica, siendo preferidas a las italianas por ser menos dolorosas. Existía ya un gran interés y se empezaron a curar también otras partes del cuerpo mutiladas o malformadas: labios, párpados, mejillas y otras zonas (excepto brazos y piernas, que no entraban en este ámbito). Este interés se volcó hacia la historia de estas técnicas. A principios de los años 60 del siglo XIX se extendió la atención a la posibilidad de trabajar también con otras clases de tejido 0 con materiales inertes. En un primer momento se introdujo el transplante óseo, luego se utilizaron cartílagos, membranas mucosas, grasa y tendones. Por último, entre los materiales inertes se utilizó el marfil como soporte para la reconstrucción de láminas de piel, si bien, al igual que ocurría con otras ceras y parafinas, producía problemas de rechazo causando infecciones.

Comienza la era de las láminas de piel

E
n el año 1804, el milanés Giuseppe Baronio, publicó los resultados de sus experimentos de transplantes libres en animales, es decir transplantes de láminas de piel completamente despegadas de una parte e 'instaladas' en otra parte de tejido.

E
n 1872, el francés Ollier empezó a "despegar" láminas de piel en tiras cada vez mayores, método que más tarde siguió Thiersch en Berlín. Tres años más tarde, el cirujano oftálmico Wolfe utilizó todo el espesor de la piel para reconstruir un párpado. Con el tiempo, se prefirió el transplante libre en lugar de la técnica de la lámina y su utilización se extendió también a partes internas del cuerpo, como la uretra o partes de labios o de la órbita ocular. Sin embargo, las indicaciones para la utilización de ambas técnicas no quedaron muy claras hasta la Primera Guerra Mundial, cuando la apremiante necesidad de operaciones de reconstrucción llevó a un aumento de la seguridad y de la precisión de los conocimientos.

P
or último, debemos a Gillies, en 1920, la síntesis de las experiencias de una pluralidad de cirujanos, siendo ésta una obra que preludia el desarrollo de la moderna cirugía plástica. Lo demás ya es cosa de nuestros días.


Autor:Stefano Anselmo
Fuente:Artículo cedido por Les Nouvelles Esthétiques Ed. Italiana
 
 
Si quieres buscar más noticias, artículos técnicos, cursos, etc... clica aquí
 
  Además...  
 
 
La cosmética desestresante
Estética - Las fórmulas actuales ponen en nuestras manos dist...
Entrevista a Carmen Navarro
Estética - Carmen Navarro es un caso de vocación tardía. Fue ...
21 Jornadas internacionales de estética profesional en Chile
Estética - Durante las 21 Jornadas Internacionales de Estétic...
Entrevista a Luis Martínez de San Vicente
Estética - Luis Martínez de San Vicente: !Hoy en día, la prof...
 
 
   
 
  < atrás