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Peluquería |
jueves 24/10/02 |
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| Con toda naturalidad: Postizos, pelucas y extensiones |
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Con toda naturalidad: Postizos, pelucas y extensiones
Cristina Sans (Octubre 2002)
Mejorar el aspecto físico es una constante en los salones de belleza. Sin embargo, el temor a equivocarse en la decisión frena la voluntad de cambio de imagen. Modificar el look y no acertar en la elección es un riesgo que sólo los más atrevidos están dispuestos a correr; es entonces cuando aparece la posticería como solución ideal. | | Soluciones fáciles a problemas difíciles
Pelucas, postizos y extensiones son la mejor alternativa cuando se trata de conseguir cambios de look radicales. Son tres opciones distintas que solucionan de manera simple y eficaz, problemas muy diferentes. En primer lugar se recurre a ellos cuando se trata la alopecia o se busca resolver dificultades que presentan cabellos difíciles (demasiado finos, demasiado rizados, sin volumen...) y alergias, por ejemplo a los tintes.
Cambios de look infinitos
Actualmente se han puesto de moda al presentarse ofreciendo multitud de alternativas cuando se diseña un cambio de look, permitiendo alargar melenas, hacer juegos de fantasía y llevar a cabo variaciones temporales de aspecto.
El conjunto de posibilidades que conforman resulta de gran interés técnico y comercial para los salones profesionales que en los últimos años ya han advertido el amplísimo campo que se abre para ellos cuando se presenta la oportunidad de usar alguno de estos complementos.
Resulta fundamental en cada caso detectar qué es realmente lo que la clienta está buscando: un estilo atractivo, una larga melena, poder cambiar fácil, cómoda y rápidamente, disponer de un ?cabello de emergencia? que le permita obtener el aspecto deseado ante un compromiso inesperado...
Un servicio imprescindible
Todos los complementos que la posticería ofrece son apreciables y útiles en el desarrollo de la profesión y disponer de conocimientos sobre ellos implica una amplia formación e incluso, en algunos casos, especialización, lo cual aporta un valor añadido.
Actualmente cualquier buen profesional debe poder colocar correctamente unas extensiones, dominar las técnicas para colocar e integrar postizos en los peinados y saber diseñar correctamente sus plantillas e incluso conocer los procedimientos para la realización de diferentes estilos en pelucas. Todas estas técnicas abren posibilidades comerciales y otorgan prestigio a los salones que las ofrecen como servicios.
La posticería ha saltado a la calle desde las pasarelas, revistas de moda, cine y televisión, se ha convertido no sólo en un recurso para lograr un efecto determinado sino en una parte evidente de la imagen. Extensiones y postizos se han implantado como una demanda habitual entre el público, especialmente entre las jóvenes, que buscan nuevas posibilidades para poder sorprender constantemente con continuos cambios de look. Las opciones son inagotables y actualmente las hay para todos los gustos, desde postizos simples a precios razonablemente económicos hasta las más elaboradas y sofisticadas pelucas, atravesando una increíble gama de extensiones de todas las formas y colores que nosotros mismos podamos crear, puesto que su increíble versatilidad permite jugar con ellas igual que si formaran parte de la cabellera natural.
Extensiones
El uso más habitual de las extensiones es el de alargar el cabello en pocas horas, con ellas, conseguir melenas de la longitud deseada ha dejado de implicar varios meses e incluso años de una espera a menudo infructuosa o que no suponía el efecto anhelado.
Funciones
Las extensiones tienen además muchas otras utilidades a tener en cuenta. Cuando se dispone de los recursos necesarios pueden servir para realizar cortes que de otro modo serían impensables o permitiendo, por ejemplo, que una melena se convierta de lisa a rizada sin perder ni un centímetro de su longitud. En pelo fino, proporcionan el volumen necesario para poder realizar cualquier juego de formas y en casos de caída preocupante del cabello constituyen una solución a tener en cuenta.
Requisitos básicos
Resulta prácticamente imprescindible que el cabello tenga una longitud al menos de cuatro o cinco centímetros pues de lo contrario el punto de pegado quedaría a la vista y se perdería la naturalidad de las extensiones. Éstas van siempre conectadas a las capas inferiores del cabello, de manera que las superiores las cubran convirtiendo el punto de sellado en prácticamente invisible. Así resulta totalmente intranscendente el tipo de corte que originariamente tenga el cabello mientras respete esta longitud mínima.
Cuidados
Su comodidad es evidente, puesto que el pelo puede seguirse tratando como si no estuvieran. Puede lavarse con toda normalidad y no implica más cuidado que los habituales en playas, piscinas o duchas, aunque debe tenerse siempre presente el uso de una crema acondicionadora para facilitar el desenredado. Durante el cepillado es importante tener cuidado para que ningún tirón pueda arrancar la extensión y en el momento de usar el secador deben evitarse las temperaturas más altas, pues a veces las uniones se realizan con sustancias que pueden deshacerse con el calor. Resulta pues evidente que como mayor es la calidad de los materiales elegidos más facilidades encontraremos en su cuidado.
Historia
Las extensiones nacieron como una tendencia en el mundo de la peluquería en el Londres de los años ?70, junto con el punk y los estilos urbanos radicales. Pero en aquel momento la idea de aplicar cabello pegado al propio que no pudiera sacarse en casa no triunfó entre una clientela que buscaba más el juego de formas estrafalarias y colores estridentes. Por otra parte el sector de público más tradicional no les encontró ninguna ventaja frente a las clásicas pelucas. Con el paso de los años fueron encontrando su lugar hasta que actualmente han conseguido marcar una nueva era en cabellos postizos. Hay que destacar que su calidad y técnicas de fijado han mejorado notablemente desde aquellos tiempos.
Tipos
Actualmente apenas se usan ya las extensiones de cabello artificial. Su textura es irreal y no permiten juegos de formas mediante elementos de marcado como secadores, planchas o tenacillas. La única ventaja que presentan es el coste, mucho inferior al de las demás. Por estos motivos siguen utilizándose todavía cuando se trata de extensiones de fantasía que no pretenden confundirse con cabello real ni ser extremadamente duraderas.
El cabello natural reciclado es la opción más usada en longitudes extralargas. Mediante un proceso químico los desechos de cabello de distintas medidas se reciclan consiguiendo el largo deseado, por exagerado que éste sea, como puede apreciarse en los casos en que se pueden ver melenas hasta los tobillos.
Por último la opción más habitual en estos momentos son las extensiones de cabello natural, que por su textura son las más discretas y con más posibilidad de adaptación, a la vez que son las únicas prácticamente imposibles de distinguir de una melena real.
Procedencia
Habitualmente el cabello de las extensiones de mejor calidad proviene de la India. En ese país es tradición que las mujeres no se corten el pelo hasta el día de su boda cuando la ceremonia del corte se convierte en todo un ritual que simboliza el inicio de una nueva vida. También es tradición ofrecer a los dioses el pelo trenzado en agradecimiento por los favores recibidos. De esta manera el pelo que venden es muy sano y suave puesto que jamás ha sido permanentado, decolorado ni teñido. La industria capilar compra estas melenas y las comercializa después de haberlas preparado y esterilizado para que resulten aptas en las peluquerías.
El cabello asiático es más liso y brillante que el occidental y suele estar extremadamente mimado en lo que se convierte en casi un ritual para muchas mujeres. Incluso el pelo que se desprende durante el cepillado es recogido y envuelto en ovillos por cientos de miles de mujeres que lo venden a precios extremadamente asequibles, sin embargo su calidad es inferior puesto que debe tratarse con ácidos para retirar las cutículas que presentan distintas orientaciones y esto provoca su debilitamiento.
En China también es frecuente la venta de cabellos a la industria occidental, sin embargo este es un pelo más grueso y oscuro y su corte transversal es redondo, a diferencia del europeo que es oval.
Técnicas
Existen diversos métodos para colocar las extensiones, aunque la mayoría de ellos van quedando anticuados al lado del sistema mediante queratina, puesto que éste garantiza una unión perfecta al propio cabello al ser una sustancia de composición similar a la estructura del pelo, lo que asegura su total inocuidad. Además gracias a los avances tecnológicos este material permite que la unión se realice en frío a través de ondas electromagnéticas, el último avance en extensiones, sin castigar el cabello exponiéndolo a elevadas temperaturas, tal como se ha venido realizando en los últimos años con la técnica de calentamiento de la queratina con unas tenacillas específicas. El sistema con queratina, al igual que el sistema con silicona, funciona a base de una pistola que dispara la sustancia gota a gota en el punto de unión entre el pelo natural y la extensión acabándolo de modelar con los dedos o con una tenacilla.
Pero todavía hoy se encuentran numerosos salones que utilizan técnicas menos sofisticadas y siguen usando las tradicionales resinas, trenzados, cosidos, cánulas (tubitos de plástico) y clips. Cabe destacar que estos últimos tienen la ventaja de poder ponerse y sacarse en cuestión de segundos, mediante pequeñas pinzas tan simples de usar como una peineta, lo que permite incorporar o eliminar las extensiones según la ocasión lo requiera. Los otros procesos unen mechones de pelo liso o permanentado, natural o teñido adhiriéndolos a un centímetro y medio de la raíz.
Para retirarlas se aplica una técnica u otra según el sistema utilizado para implantarlas. En el caso de la silicona se coloca en la unión del pelo propio y el postizo un líquido que funde la sustancia de unión y permite retirar la extensión con sólo tirar levemente. La queratina en cambio no necesita de ningún líquido, basta con calentarla para extraerla.
La duración suele ser de cuatro a cinco meses pues conviene retirar las extensiones o renovarlas cuando el cabello crece.
Famosas extensiones
Actrices de la talla de Demi Moore, Sharon Stone, Jennifer López o Ana García Obregón han aparecido a menudo con larguísimas melenas en algunas de sus películas, cabelleras nacidas de un día para otro según las necesidades del guión.
Por otra parte también el mundo de la canción ha incorporado las extensiones para presentar por ejemplo a Shakira, Madonna, Christina Aguilera, Thalía, o Marta Sánchez con el look más atrevido.
Tampoco las top models han escapado al boom del pelo largo, y se ha visto desfilar por la pasarela y participar en importantes eventos a Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Laetitia Casta, Daniela Pestota y un largo etcétera con cabelleras medievales que habían crecido por arte de birlibirloque en una sola noche.
Las extensiones han conseguido triunfar también en el mundo de las famosas del corazón y de esta manera han dado volumen y belleza a Isabel Preysler, Paula Vázquez o Lara Dibildos entre muchas otras.
Postizos
Un nuevo concepto
Desde los salones de belleza y sectores profesionales se debe hacer un esfuerzo para borrar de la mente del público la idea de que un postizo equivale a ese peluquín tan obvio que se usaba en los ?60 y ?70 para intentar disimular la calvicie, las canas o el adelgazamiento del cabello. Actualmente el postizo apenas consigue diferenciarse del cabello natural y es un complemento que ha pasado a utilizarse más como accesorio de moda que como sustitutivo de la cabellera para los que sufren problemas de alopecia.
Máxima comodidad
Por otra parte actualmente los postizos se consideran de pret-a-porter y no necesitan de gran destreza ni práctica para conseguir colocarlos uno mismo sin ninguna dificultad. Es más la industria y el diseño han conseguido crear un estilo de posticería en la que el cabello rodea estratégicamente pinzas dentadas, clips o gomas elásticas que se adaptan al pelo natural creando estilos innovadores y peinados inimaginables hace tan sólo unos años. Este tipo de postizos se elaboran en cabello sintético que tiene la ventaja de no reaccionar ante el medio ambiente y ser fácil de cuidar y guardar.
Mantenimiento
El pelo sintético con que suelen estar elaborados los postizos debe tratarse mediante unos mínimos cuidados para garantizar su durabilidad. Al retirarlo es conveniente peinarlo suavemente con un cepillo, evitando enredos y roturas y posteriormente envolverlo con una tela de algodón hasta su siguiente uso.
En caso de necesitar un lavado conviene aplicar un champú nutritivo que lo mantenga esponjoso, aclarándolo abundantemente y dejarlo secar por él mismo sin acercarlo a fuentes de calor (secadores, estufas, fuego...) para evitar que las fibras se dañen.
Gran variedad
En ocasiones también se encuentran postizos elaborados con cabello natural, que resultan fantásticos para disimular una alopecia o problemas de falta de volumen y cabello fino o para crear efectos muy reales en peinados de fantasía. Sin embargo para esto último resulta más adecuado y encontramos multitud más de posibilidades si proponemos los que se basan en fibras sintéticas, rafia, seda y otros materiales que juegan con contrastes de colores y texturas.
Métodos de sujeción
En los casos en que se busca confundir el postizo con el cabello natural existen varias formas de sujetarlo, por ejemplo con cinta adhesiva específica, adherentes, entrelazados o integraciones.
El entrelazado consiste en trenzar el pelo existente por los lados y la parte trasera de la cabeza, prácticamente cosiendo el postizo a este trenzado, y asegurando con cinta la parte delantera. Éste método tiene sin embargo algunas desventajas, por ejemplo que necesita recolocarse una o dos veces al mes debido al crecimiento del cabello natural y que se necesita un postizo de cierto volumen para cubrir el trenzado.
Pegar el postizo al cuero cabelludo con adhesivos o pegamentos da una apariencia muy natural al cabello, pero puede resultar incómodo o puede aflojarse.
Así pues, la opción más recomendable es la integración, que consiste en elaborar una especie de gorra con pelo pegado en ella y pequeños orificios por donde se hace pasar el cabello natural que se cepillará con el otro pelo. Esto funcionará especialmente bien en personas cuyo pelo esté adelgazando de manera uniforme pero que no tengan áreas de calvicie.
Pelucas
Una larga historia
Las pelucas son un complemento usado desde la Antigüedad, aunque con el paso del tiempo han ido evolucionando en sus formas y funciones.
En el Antiguo Egipto, en la época de las primeras dinastías, las mujeres de la realeza y las sacerdotisas las utilizaban oscuras y en forma de melenita corta, como símbolo de rango y distinción frente a las sirvientas y mujeres del pueblo, que lucían su pelo natural y largo. Recientemente se han localizado talleres de pelucas en los que se conservaban mechones de pelo humano en vasos de alabastro y redes de lino en forma de gorro que servían de base que se ataba a la cabeza.
En la época del Imperio Nuevo las pelucas se volvieron mucho más pesadas e incluían pequeñas trenzas, tirabuzones, ondas a media espalda y adornos florales o de joyería, pero siguieron siendo un privilegio de las clases sociales más altas.
El Imperio Romano relegó el uso de las pelucas, a menudo de vivos colores, a una moda popular. Las de color amarillo servían para identificar a las prostitutas, que en algunos periodos debían ponérselas o bien teñir de dicho color su propio cabello para diferenciarse de las mujeres ?decentes?.
Posteriormente el cristianismo las prohibió y llegó a tachar de herejes a todo aquel que osara colocar una sobre su cabeza.
Afortunadamente en los S. XVII i XVIII, las pelucas fueron una de las muchas excentricidades que decidieron permitirse en las Cortes Europeas y fueron los años de su mayor apogeo. Las puso de moda Luis XIV de Francia, para ocultar su incipiente calvicie y se impusieron como una prenda indispensable para cualquier caballero y para las damas de rango. Empolvadas en blanco o gris, grandes y aparatosas fueron habituales en todos los actos sociales hasta la llegada de la Revolución Francesa. Se fabricaban con pelo de galeote, con cabellos cortados a niños o a los presos y con pelos de yegua. A pesar de ser característica de la alta sociedad se suponen llenas de piojos y no tan bien cuidadas como reflejan los cuadros de la época.
Actualmente las tirabuzadas pelucas blancas siguen usándose en muchos tribunales de justicia de los Estados Unidos y Gran Bretaña.
En los años 60 se volvieron a popularizar las pelucas, sobretodo para realizar en ellas sofisticadísimos peinados que necesitaban horas de trabajo para su elaboración y que hubieran resultado imposibles de lucir a diario sobre el cabello natural.
Tipos y cuidados
En estos momentos existen dos perfiles de personas que deciden utilizar peluca: las que las usan como complemento de belleza y las que quieren ocultar su calvicie.
Al igual que ocurre con los postizos y las extensiones podemos encontrar una gran variedad de pelucas: cabello natural o sintético, colores, texturas, formas, prefabricadas o de encargo, etc.
Existen catálogos con amplias propuestas, pero a menudo se solicita al propio peluquero que la corte y proporciones el estilo final sobre el propio cliente, una propuesta que siguen eligiendo los más exigentes a pesar de estar cada vez más en desuso.
Por otra parte cabe destacar que cada vez aumenta más la demanda de pelucas entre quien desea tener en casa una posibilidad de cambiar rápida y momentáneamente de look en determinadas ocasiones. Las más atrevidas incluso osan disponer de pelucas claramente artificiales de colores y formas extravagantes. Entre éstas cabe destacar a las drag queens que disfrutan de los modelos más vistosos de los que se lucen actualmente.
Por suerte las actuales pelucas nada tienen que ver con las utilizadas en la antigüedad. Actualmente son cómodas de llevar, poner y quitar, y disponen de mallas elásticas auto ajustables e inamovibles además de no necesitar apenas ningún mantenimiento especial. Las más perfectas e invisibles están tejidas sobre tul transpirable, dando el aspecto natural del casco humano, es decir, se transparenta la piel a través de ellas y se ve el cabello o la fibra implantados, pudiéndose abrir raya donde se quiera.
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