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| La cuperosis, ese tono rojizo en la piel |
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Tratamientos preparadores para el sol
Sílvia Panadés (Asesor Técnico: Sílvia Puertas Alcover) (Mayo 2002)
Si nos dejamos guiar por el color de nuestro rostro, existe la tendencia de interpretar la ausencia de éste como síntoma de mala salud, mientras las mejillas sonrosadas parecen ser el claro testimonio de un vida saludable. Sin embargo, cuando este color es consecuencia de pequeños capilares dilatados y enfermos que enrojecen los pómulos, mejillas y aletas de la nariz, nos encontramos ante lesiones vasculares cutáneas que representan un claro indicio de problema facial y, por extensión, estético.
Dicha alteración de tipo vascular, conocida como caparrosa o cuperosis, se manifiesta en pieles sensibles y finas con tendencia a la congestión, mediante la aparición de las teleangectasias, capilares venosos vasodilatados, que forman manchas rojizas en la zona media del rostro. | | Las personas que tienden a padecer enrojecimientos de tipo emotivo o por cambios de temperatura son de piel sensible, que pueden llegar a padecer eritrosis facial, enrojecimiento de las mejillas, en la que los capilares son casi invisibles, llegando a convertirse, más tarde, en la cuperosis. Su aparición es consecuencia de una mala circulación sanguínea del retorno venoso, cuyos riesgos de aparición, precauciones y contraindicaciones serán iguales a los de una persona con problemas de mala circulación, por lo que, al igual que éstas, deberán evitar los cambios bruscos de temperatura, el alcohol, el tabaco y los excitantes, además de las comidas muy calientes y ricas en especias.
El principal factor de aparición de esta alteración facial radica en los cambios de temperatura, sin embargo, no es la única: la exposición sin protección al frío, viento o radiaciones, los trastornos de tipo alimenticio o nervioso, los factores hormonales, como el embarazo o las enfermedades, en general, también juegan un papel destacado en su aparición.
PREVENCIÓN Y PROTECCIÓN DE LAS PIELES SENSIBLES
La cuperosis o caparrosa se presenta en diferentes etapas. La primera fase se caracteriza por un enrojecimiento-congestión en la zona media del rostro, que primero se manifestará en periodos cortos, pero que, poco a poco, llegará a ser casi permanente de la zona.
A consecuencia de las repetidas congestiones, se entra en una segunda fase protagonizada por las teleangectasias, en la que la piel será de un color rojizo, tornándose, después, de un tono rojo-violáceo. La aparición por fases de la cuperosis representa una ventaja a la hora de hacerle frente.
Aquellas personas de piel sensible que se enrojecen con facilidad pueden convertirse en víctimas de esta alteración cutánea. Por ello, tal y como recomienda Silvia Puerta, profesora de I.E.S. Salvador Seguí, "es importante realizar tratamientos preventivos y protectores, ya que en etapas avanzadas de la cuperosis el tratamiento en cabina es menos efectivo, de tipo paliativo y a veces puede ser necesario recurrir al tratamiento médico".
La forma más efectiva para hacer frente a la cuperosis es actuando antes de su aparición, mediante la descongestión y prevención de la eritrosis y evitando que lleguen a manifestarse las teleangectasias. Si la cuperosis llegara a desarrollarse completamente, sólo podría eliminarse de manera definitiva a través de técnicas estéticas: láser, electrocoagulación, o en última instancia, inyecciones, que actúan coagulando la sangre del capilar enfermo, cerrándolo y volviéndolo invisible.
EL TRATAMIENTO EN CABINA
Según Silvia Puerta, el tratamiento en cabina requiere de cinco pasos fundamentales, efectuados durante 10 sesiones, que garantizan su efectividad. Dichas sesiones se realizarán semanalmente y, una vez acabadas, es recomendable realizar una sesión de mantenimiento al mes.
1. Estudio de la piel y realización de la ficha del cliente.
2. Preparación de la piel: para la limpieza y preparación de la piel se utilizarán leches limpiadoras emolientes, tónicos descongestivos, peelings suaves y pulverizaciones tibias, a las que pueden añadir extractos calmantes, evitando siempre el vapor por estar el calor contraindicado en este tipo de pieles muy sensibles.
3. Núcleo de tratamiento: Se pueden utilízar diversas técnicas y aparatologías, desde la aplicación de un cosmético vasoconstrictor, un drenaje linfático manual, como sustituto de los masajes, que están contraindicados al poder provocar vasodilatación, hasta el láser helio-neón en barrido.
4. Finalización del tratamiento: aplicación de la mascarilla, que puede ser calmante, descongestiva, vasoconstrictora..., y de crema hidratante con un alto índice de protección.
5. Asesoramiento profesional: se realizarán una serie de consejos prácticos y se puede recomendar el mantenimiento en casa con el uso de emulsiones de limpieza y loción calmante por las mañanas, además de una crema hidratante con protección solar, mientras que por la noche se recomendará la limpieza con emulsión y la loción calmante, acompañada de una crema hidronutritiva con sustancias descongestionantes.
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Autor:Sílvia Panadés |
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Fuente:Sílvia Puertas Alcover |
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