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Peluquería jueves 08/04/04
Historia de la Peluquería
Capítulo II: Edad Media
Historia de la Peluquería
Capítulo II: Edad Media

Cristina Sans
Artículo cedido por Tocado
(Abril 2004)

Piero della Francesca.
Retrato de Battista Sforza
El declive del Imperio Romano dio paso a dos periodos de la historia totalmente contrapuestos: la Edad Media, en que la pobreza y la austeridad caracterizaron una sociedad eminentemente rural, falta de todo tipo de recursos y muy controlada por una religión casi asfixiante a la que se tenía más miedo que respeto, y el Renacimiento, una etapa donde se encontró un espacio más abierto al pensamiento y las Artes, en que se empezó a recuperar parte de la riqueza económica y cultural perdida durante el largo paréntesis medieval. El entorno de estas dos épocas se vio, evidentemente, reflejado en la estética y la moda de la sociedad del momento.

De Liebaart
La Edad Media (s. VII - s. XV)
Una vez retirados los romanos de todos los territorios que habían mantenido bajo su influencia dejaron tras de sí un panorama desolador. Sin una administración competente, las ciudades quedaron en manos de señores locales que imponían su ley en territorios limitados, preocupándose de su propia riqueza por encima del bienestar de los habitantes de sus tierras. Las zonas urbanas se convirtieron en focos de pobreza y epidemias y la única salida era una escapada al mundo rural. En un pueblo falto incluso de los recursos más básicos, la austeridad extrema triunfó sobre los afeites y la coquetería.
Sólo en la Corte y los pequeños entornos de los señores feudales se mantenía un nivel de vida que permitía unos mínimos retoques estéticos, que, eso sí, solían limitarse a recogidos en las melenas de las damas.
Una religión apremiante que prohibía todo tipo de frivolidad jugó también una mala pasada a aquellas más presumidas que pudiesen intentar arreglarse de un modo más original que el estrictamente permitido.
De Liebaart
Teñirse el cabello dejó de ser material y moralmente posible. Sin embargo, las mujeres debían llevar el cabello largo y bien recogido, tal como marcaba la Iglesia, lo que, en una época en que disponer de jabón se consideraba un lujo, obligó a agudizar la imaginación para crear todo tipo de moños y trenzas. La única manera de proteger el cabello de la suciedad y los piojos era cubrirlo convenientemente, por lo que se generalizó el uso de capuchas, velos, gorros y sombreros, en invierno y en verano. Las mujeres intentaban arreglarse de la manera más coqueta posible sin salirse de los cánones estrictamente indicados. Las más humildes tejían en sus cabellos trenzas de todo tipo que generalmente nunca dejaban caer, sino que se enroscaban encima o alrededor de la cabeza formando originales recogidos. Sus únicos recursos para hacerlo eran peines de madera e hilos de lana.
A menudo, se usaban flores como ornamento, pues era lo único que tenían a su alcance. La raya en medio era lo más convencional y no solía haber tiempo ni ganas para hacer nada que se saliera de lo establecido. Para la gente del pueblo resultó una época oscura y demasiado dura para pensar en la belleza física.
Boticelli, Venus y Marte
(detalle) 1485
Las clases más afortunadas disponían de joyas e incluso diademas, aunque la principal diferencia, única aportación de la época al sector de la peluquería, fue la aparición de los tirabuzones, que hasta ese momento no adquirieron consistencia como peinado, aunque no fue hasta mucho después, en el Barroco, cuando realmente se popularizaron. En palacio, también se seguían las normas sociales, pero los recogidos eran mucho más sofisticados, incluyendo a menudo cuentas y todo tipo de piedras para decorarlos.
Los velos de finas telas substituían las capuchas y gorras del pueblo llano y las damas de la corte tenían capacidad para permitirse algunas frivolidades, impensables en otros estratos de la sociedad de la época.
En unos tiempos en los que aún quedaba muy lejos la invención de la fotografía y en los que ni las clases de más rango se preocupaban por las artes figurativas, sólo a través de dibujos y escritos en libros y tratados se ha llegado a conocer el tratamiento que recibían los cabellos.
De Liebaart es un grupo de personas amantes de la Historia Medieval que nos hace llegar los modelos de peinado y ropas de la época, deducidos a través de sus estudios, transmitiéndolos de la manera más comprensible imaginable: mediante recreaciones en vivo.

Capítulo I: Prehistoria y Edad Antigua
Capítulo II: Edad Media
Capítulo III: Renacimiento
Capítulo IV: La época del Barroco
Capítulo V: El Siglo XIX. Época de cambios
Capítulo VI: El Siglo XX-I (1900-1930)
Capítulo VII: El Siglo XX-XXI (1930-1960)
Capítulo VIII: El Siglo XX-XXI (1960-1980)
Capítulo IX: Siglo XX- XXI (1980-2000)
Capítulo X: El S. XX-XXI. Los inicios del nuevo milenio

Autor:Cristina Sans
 
 
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