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Estética |
miércoles 18/04/07 |
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| Terapia floral contra el dolor |
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Por el equipo de Terapia Floral de la Escuela Vipassana | Edición gráfica: Laura Bermúdez Hace ya 70 años que el Dr. Bach legó a la humanidad un nuevo sistema curativo. Persona muy sensible y respetuosa con la Naturaleza, recurrió a remedios completamente naturales e inocuos, para dejarnos ese gran legado que es el sistema Bach de elixires florales.
Para Edward Bach la enfermedad y los problemas físicos no eran sólo una disfunción en la “máquina humana”, sino un efecto de la falta de armonía entre el cuerpo y la mente. Así, la verdadera causa de la enfermedad eran estados emocionales negativos como la pena, el temor, la insatisfacción, la impaciencia, la tristeza, la rabia, que causan interferencias en el fluir energético.
Dejó reflejado en sus escritos: “Esta falta de armonía –la enfermedad– se manifiesta en el cuerpo, simplemente porque el cuerpo sirve para reflejar las tareas del alma, de la misma forma que la cara refleja la felicidad por medio de la sonrisa o el mal genio por él fruncimiento del ceño. Igual que sucede con las cosas más importantes, el cuerpo refleja las verdaderas causas de la enfermedad (tales como miedo, indecisión, duda, etc.) mediante los desórdenes de sus sistemas y tejidos orgánicos. La enfermedad, por lo tanto, es el resultado de la interferencia”.
El ser humano es un todo compuesto de muchas partes, todas relacionadas entre sí. En este sentido, Bach puso a punto elixires cuya capacidad es armonizar las emociones y, por tanto, parte de que todo conflicto psicológico es el auténtico origen de los disturbios energéticos que, al final, acaban somatizándose en el cuerpo físico.
El dolor acompaña la vida del ser humano desde siempre y, como síntoma, y, por lo tanto, como aviso de que algo interno anda mal, también la defiende. Qué duda cabe que el dolor intenso, con el tiempo, crea en el individuo un estado de ansiedad y angustia, y hasta disturbios graves de la esfera emotiva, por la lentitud y la incertidumbre de una eventual curación. El cuadro psicopatológico que se crea constituye a su vez el feedback que refuerza la sintomatología. Por lo tanto, no hay que pensar en el cuerpo y sus funciones sólo en términos físico-dinámicos, sino que se debe considerar al ser humano como unidad biopsíquica (no sólo cuerpo, sino un conjunto de pensamientos, emociones y tendencias guiadas por el “Yo consciente”).
El cuerpo no se puede separar de la psique ni de su entorno natural. Del hábitat recibe estímulos, informaciones y mensajes que, una vez codificados, se perciben a través del sistema nervioso periférico y central. El elixir floral tiene una función reguladora y equilibrante a nivel psíquico y, por lo tanto, se transforma en una ayuda muy válida en cualquier patología aguda o crónica, ligada inevitablemente a la esfera psíquica.
Los avances en terapia floral de estos últimos años apuntan a que podemos proceder de igual modo y con igual eficacia de dentro a fuera, según el método clásico de individualización de las causas psicológicas de descompensación energética, como de fuera a dentro, tomando como referencia la(s) dolencia(s) física (s) y remontándonos a su origen psicológico.
Se efectúa así, aplicando el símil de la cebolla, un proceder suave a través del tratamiento, desde la supresión de los síntomas físicos más acuciantes y agudos y a sus correspondientes dolencias anímicas, hasta dar con el núcleo del problema, en ambos niveles.
De esta manera, se identifican las verdaderas causas de las dolencias a través de la toma de conciencia por parte del paciente, se alcanza progresivamente el núcleo del problema y la curación de los síntomas físicos.
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