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Estética |
miércoles 04/04/07 |
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| Hidroterapia (II parte): Características de las técnicas hidroterapéuticas |
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Por Dra. Blanca García Guerra, Máster en Medicina Estética por la Universidad de las Islas Baleares y profesora de Tecnología de la Escuela de Estética Mª del Pilar Guerra | Maquetación web: Laura Bermúdez
En el segundo artículo de esta serie dedicada a la hidroterapia, la doctora Blanca García Guerra nos explica en profundidad las características de las diferentes técnicas que aprovechan las bondades del agua. De esta manera, se pretende aclarar conceptos como Hidroterapia, Hidrología, Crenoterapia, Balneoterapia y Talasoterapia.
Partiendo de la clasificación según el tipo de agua utilizada, vamos a ver las diferencias entre cada una de estas técnicas:
Hidroterapia
Emplea agua dulce
Técnicas de aplicación • Sin presión: -Balneación • Con presión: -Baños de burbujas -Baños de remolino -Chorro manual subacuático -Ducha subacuática -Duchas y chorros -Ducha babosa -Ducha en lluvia -Ducha escocesa -Ducha filiforme o chorro
El agua como agente terapéutico por vía tópica actúa a través de los factores físico-químicos siguientes:
Factor mecánico Al utilizar el agua en forma de baño actúa el factor mecánico que engloba los siguientes factores:
• Factor de flotación o de empuje: facilita la movilidad del aparato locomotor al contrarrestar la acción de la gravedad. Esto facilita el movimiento activo incluso si la musculatura implicada está debilitada.
• Factor de compresión: al introducirnos en el agua, la presión ejercida sobre nuestro cuerpo aumenta por el peso del agua, e incrementará a medida que estemos a mayor profundidad. Esta presión actúa ejerciendo compresión sobre el sistema venoso, las cavidades corporales y los músculos, de tal manera que en un baño completo en posición vertical (con la cabeza fuera del agua) el perímetro torácico y el perímetro abdominal disminuyen. El resultado final es que se facilita la espiración y los músculos inspiratorios se ven sometidos a un mayor trabajo. Esto facilita que, con el tiempo, se fortalezcan y se desarrollen. La presión ejercida sobre los vasos periféricos y la musculatura desencadena cambios metabólicos que dan lugar a la disminución del consumo de oxígeno, que conduce a la relajación muscular y una disminución del tono reflejo.
Otro efecto del aumento de presión sobre nuestro organismo es que los vasos sanguíneos, concretamente las venas, se comprimen. En consecuencia, habrá un aumento del aflujo de sangre hacia el corazón. El aumento de la cantidad de sangre que retorna al corazón se traduce en un aumento del volumen de sangre que sale del corazón (volumen sistólico), lo que da como resultado un ascenso de la presión arterial. La compresión de las venas produce un remanso en el sistema arterial, hasta que la presión capilar supere a la venosa. Se necesita mayor trabajo cardiaco para superar el obstáculo a la circulación por la presión externa. El obstáculo circulatorio provocado por el baño se debe tener muy en cuenta en pacientes con patología cardiocirculatoria, extremando la vigilancia y el manejo cuidadoso de estos pacientes, e incluso considerar contraindicados los baños completos en ancianos con circulación deficiente.
• Factor de resistencia hidrodinámica: para desplazar un objeto dentro del agua es necesario vencer la resistencia que opone el agua al avance. Esta resistencia podemos aprovecharla para fortalecer musculatura debilitada y es posible aumentar utilizando palas, aletas, etc.
• Factor hidroquinético: aplicando agua en movimiento, es decir, baños en remolino, chorros y duchas, aparece un nuevo factor mecánico, el factor hidroquinético. La aplicación de agua en movimiento produce un estímulo percutorio y de masaje que actúa a nivel de piel, sistema circulatorio, musculoesquelético y sistema nervioso, que se puede graduar variando la presión del chorro, el calibre de los dispersores y su inclinación o ángulo de incidencia.
Factor térmico El factor térmico produce sobre el organismo unos efectos que dependen de la temperatura del agua utilizada.
En aplicaciones con agua caliente se producen los siguientes efectos: • Disminución generalizada del tono muscular • Vasodilatación periférica, que dependiendo de la temperatura y duración del baño puede dar lugar a taquicardia. • Incremento de la sensibilidad periférica, que provoca aumento del umbral al dolor.
Las aplicaciones de agua fría son poco frecuentes y, si se emplean, es en forma de baños de corta duración. Los efectos sobre el organismo, de modo general son los siguientes: • Vasoconstricción periférica. • Aumento de la presión sanguínea. • Aumento del tono muscular.
Las aplicaciones de agua fría suelen ser en forma de duchas y baños parciales, con temperaturas que no deben ser inferiores a 17ºC, teniendo en cuenta que el tiempo de aplicación debe ser tanto más corto cuanto más se aleje de la temperatura indiferente (34-35ºC). Otra de las aplicaciones del agua fría en los baños de contraste o baños escoceses en los que se emplea agua fría entre 17 y 20ºC, alternando con agua caliente a una temperatura de 38 a 39ºC. Estos baños provocan hiperemia intensa debido a los cambios producidos por la vasodilatación y vasoconstricción del agua caliente y fría.
Factor químico Si utilizamos agua potable sin más, este factor es nulo. Pero al agua potable se le pueden añadir extractos de plantas, esencias, sal, etc. Variando la composición química y cambiando con ello sus propiedades físico-químicas.
Hidrología, Crenoterapia o Balneoterapia
Emplea agua de manantial
Técnicas de aplicación Las aguas mineromedicinales son utilizables por todas las vías de administración, si bien las más frecuentes son la oral y la tópica (en forma de baños). No obstante, también se realizan duchas y chorros, inhalaciones, pulverizaciones, etc., que tienen amplias aplicaciones en las curas hidrotermales.
• Administración vía oral: constituye la denominada cura hidropínica que consiste, simplemente, en la ingestión de cantidades determinadas de agua mineromedicinal con un ritmo preciso, para así obtener la mayor eficacia terapéutica posible.
• Administración vía tópica: la balneación constituye la forma más característica de las curas hidrotermales. La acción sobre el organismo depende, al igual que en la Hidroterapia, fundamentalmente de las características físicas de las aguas, pero aquí también se consideran los aspectos químicos, ya que, utilizadas por vía tópica o por balneación, las aguas mineromedicinales actúan sobre el revestimiento cutáneo y pueden ser absorbidas, en parte, por la piel. No obstante, para que las aguas utilizadas en balneación determinen efectos terapéuticos por sus componentes químicos, son necesarias determinadas condiciones de concentración, así como condiciones específicas de temperatura, pH y tiempo de contacto. Si dichas circunstancias no se cumplen, la penetración de las sustancias minerales disueltas en el agua no se produce y, por tanto, sus efectos son nulos (Pratzel y Schnitzer,1987).
• Administración vía atmiátrica: -Inhalaciones y/o nebulizaciones -Lavados e irrigaciones
A las acciones biológicas producidas por la acción de las aguas se deben añadir las producidas por todo aquello que está en torno al centro termal como:
- El clima (climatoterapia)
- Las radiaciones solares (helioterapia)
- El aire (aeroterapia)
Talasoterapia
Emplea agua de mar.
Técnicas de aplicación 1. Baños de mar. 2. Caminar por el agua o por la orilla. 3. Duchas y chorros con agua de mar. 4. Pulverizaciones e inhalaciones. 5. Agua de mar en ingesta (Plasma de Quinton)
Las aguas marinas constituyen un complejo integrado por múltiples factores de muy diversa naturaleza y todos ellos pueden intervenir sobre el organismo del bañista. Para su estudio se clasifican en:
• Factor térmico: la inmersión en el agua del mar actúa como un estímulo frío, dado que su temperatura es inferior en bastantes grados a la de la piel. El organismo responde con una vasoconstricción periférica inicial, seguida de una vasodilatación interna compensadora.
Esta primera sensación de frío o “primer escalofrío” pasa rápidamente, y más si se realizan ejercicios dentro del agua, alcanzándose una segunda fase reactiva circulatoria caracterizada por:
- Vasodilatación cutánea.
- Vasoconstricción de los órganos profundos.
- Incremento de los movimientos respiratorios.
- Aumento de la frecuencia cardiaca, así como de la velocidad sanguínea.
- El sistema nervioso se tonifica y estimula llevando a una sensación de bienestar físico y psíquico.
• Factor mecánico: a los efectos fisiológicos descritos por el estímulo frío se deben añadir los factores físicos que se producen en un cuerpo sumergido en el agua (compresión y empuje) y los cambios que se experimentan con las características físicas del agua marina:
- La compresión es mayor que en el agua natural debido a que la mineralización existente en el agua aumenta el efecto.
- El empuje hace que la flotabilidad en el agua salada sea aproximadamente dos veces y media mayor que en el agua natural o potable, debido a que la densidad del agua marina es muy superior a la del agua natural.
- El agua del mar actúa además como un poderoso estímulo mecánico producido por el movimiento constante del agua, por las corrientes marinas, mareas y oleaje, realizando así una verdadera cinesiterapia.
• Factor químico: la composición química del agua marina es de gran complejidad, aunque predominan en gran medida los iones cloro y sodio, hasta el punto de que los baños de mar son considerados por muchos autores como clorurados-sódicos-hipertónicos.
Al igual que en la Hidrología, las acciones biológicas producidas por la acción del agua del mar y el baño se ven complementadas por las producidas por todo aquello que está en torno a él y que completa sus efectos como:
- El clima (climatoterapia)
- Las radiaciones solares (helioterapia)
- El aire (aeroterapia).
- La arena marina (Psammoterapia)
BIBLIOGRAFÍA
- Aramburu de Vega, C. Talasoterapia en electroterapia, Termoterapia e Hidroterapia. Ed. Síntesis. Madrid 2003.
- Jiménez Bech, R. M. Talasoterapia en Principios de Hidroterapia y Balneoterapia. Ed. McGraw-Hill. Interamericana.
- San Martín, J. Y Armijo Valenzuela, M. Talasoterapia. En: Curas Balnearias y Climáticas. Talasoterapia y Helioterapia. Ed. Complutense (Madrid-España), 611-630. 1994.
- Vinyes, F.; Hidroterapia. RBA Integral. Barcelona, 2004.
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