El cuidado artesano para ellos
Por Maria Martrat, directora de la Escuela Vipassana | Artículo cedido por Vida Estética En la actualidad, nos encontramos ante un incremento en la demanda de productos cosméticos elaborados con ingredientes naturales. Este fenómeno responde a una serie de factores, como el aumento de procesos alérgicos, de etiología desconocida en algunos casos, pero en otros debido al uso de conservantes químicos, colorantes artificiales y perfumes sintéticos. Por otra parte, la cosmética industrial realiza importantes inversiones en publicidad, distribución y diferentes pruebas, que influyen en el precio final. Finalmente, los avances en el conocimiento, tanto de los componentes como de la diversidad de presentaciones que ofrece la cosmética natural, hacen de su uso una alternativa con eficacia contrastada sobre la salud de nuestra piel en particular y sobre nuestro cuerpo en general, gracias a sus ingredientes y técnicas no agresivos, tanto en su elaboración como en su utilización
Ya Galeno, en el siglo II d.C., recomendaba la utilización de una receta que contenía aceite, agua y cera, que sigue siendo la base de las cremas de día de todos los tiempos, y que, curiosamente, estaba indicada para el tratamiento de la piel masculina.
El masculino, un sector en crecimiento
El hombre actual necesita cuidar su piel, al igual que lo hace la mujer. Todos nos vemos inmersos en un ambiente con importantes dosis de estrés y contaminación variada, donde a veces descuidamos nuestros hábitos higiénico-dietéticos, ingesta de agua y ejercicio físico. Estas carencias tienen su imagen más visible en nuestra piel, manifestándose con rojeces, obstrucciones cutáneas, deshidratación, descamaciones u otros problemas. Es importante recordar que es imprescindible actuar desde el interior de las células para reactivar, optimizar y adecuar los mecanismos de protección e hidratación fundamentales de la piel.
El volumen actual de cosmética masculina en relación a la femenina es, sin duda, minoritario, aunque presenta un aumento considerable. No obstante, este creciente sector muestra ciertas particularidades, como la valoración en cuanto a perfume, textura, facilidad o comodidad de aplicación y el interés por conocer su tipo de piel entre otros, que se deben tener en cuenta a la hora de recomendar un determinado tratamiento cosmético.
Desde tiempos remotos La cosmética natural emplea una amplia gama de productos naturales, entre los cuales las plantas y los productos obtenidos a partir de las mismas se constituyen como pilares básicos. Es indudable que las técnicas de extracción y valoración han evolucionado muchísimo, pero la materia original sigue siendo la misma. La utilización del silicio orgánico, por ejemplo, por novedosa que parezca, ya estaba descrita de manera implícita cuando Dioscórides habla de su hippuris (cola de caballo), para tratar las hemorragias nasales, para curar y cicatrizar heridas y para ayudar a la piel a reestablecerse, dotándola de mayor densidad y contribuyendo a que se tensen las zonas flácidas.
Lo mismo sucede con la utilización de las virutas de bambú (zhu ru) en la Medicina China, o con el maná de bambú (vamsha rochana) de la Medicina Ayurvédica, con indicaciones similares.
Una respuesta a cada necesidad  |
Como consecuencia del afeitado diario, la piel masculina es especialmente susceptible a la irritación y la sequedad. Ciertamente, el espesor de la piel de los hombres es superior al de las mujeres, lo que hace que su firmeza y elasticidad duren más tiempo, pero esa cualidad se pierde drásticamente al envejecer. Las mujeres envejecen con un proceso regular y constante. Muchos hombres, en cambio, lo hacen súbitamente.
Por ello, cada vez son más los hombres que, conscientes de esta situación, han comenzado a aplicarse cuidados hidratantes y nutritivos. Entre ellos, los más socorridos y de efectos más rápidos son las emulsiones balsámicas protectoras, los geles con película lubrificante y las cremas after shave, que reconstituyen la película hídrica que ha sido alterada por el afeitado y otras agresiones, especialmente recomendables para pieles secas y sensibles por su potencial regenerador.
Las hidratantes formuladas para la piel masculina, menos oleosas en su composición y de más rápida absorción, adaptadas a cada tipo de piel, pueden incluir preparaciones a partir de aloe, caléndula, centella asiática, grosella, mirto, aguacate, ortiga, cedro, jojoba, manteca de karité, tepezcohuite…
Se aconseja utilizar la crema hidratante dos veces al día y aplicarla sobre el rostro suavemente, con movimientos ascendentes y evitando los tirones de piel para finalizar con unos pequeños golpecitos que estimulen la circulación. En el caso de los párpados, la delicadeza de la epidermis reclama una crema especial para el contorno de ojos que se adapte a cada problema específico: una crema con principios antinflamatorios para las ojeras y bolsas y una antiarrugas para disminuir las líneas de expresión. Las plantas más adecuadas para tratar esta zona tan delicada son la eufrasia, el saúco, el aciano, el ajenjo, la caléndula, la camomila, la cola de caballo, la malva, la menta, la rosa y el hipérico. Éstas se pueden utilizar en forma de baños oftálmicos, realizando la correspondiente infusión o decocción, según proceda, en forma de compresas, o bien en forma de geles.
A partir de los 35 años la crema elegida, además de aportar humedad, también debe incluir nutrientes y vitaminas que estimulen su firmeza. Serían las denominadas cremas de noche pensadas para favorecer la regeneración de la piel y restaurar las agresiones.
La piel grasa, con la manifestación de los brillos, junto a los puntos negros y diferentes imperfecciones además de la piel sensible, resumen los principales problemas de la piel de los hombres de nuestro país.
Composición de un aceite para después del afeitado en el caso de una piel sensible, seca y desvitalizada:
10% aceite de germen de trigo 89% aceite de jojoba 0,25% aceite esencial de ylang-ylang 0,50% aceite esencial de sándalo 0,25% aceite esencial de vetiver
Aceite de germen de trigo El aceite de germen de trigo se obtiene por prensado en frío del germen de trigo fresco a partir del trigo en grano. El germen es la parte más rica del grano de trigo, ya que contiene aminoácidos esenciales, fosfolípidos, lecitina, ácidos linoléicos, celulosa, vitaminas, minerales y oligoelementos.
El aceite de germen de trigo es una gran fuente de vitamina E (tocoferol), que tiene la propiedad de conservar la piel del envejecimiento prematuro. Se ha incluido en la preparación por su gran poder emoliente, suavizante, hidratante, nutritivo y regenerante. Por su composición, este aceite regula los radicales libres y es un buen protector solar y de otros agentes externos. Excelente como vehículo natural de los aceites esenciales, no es comedogénico.
Aceite de jojoba El aceite virgen de jojoba se obtiene de las semillas de simmondsia chinensis, que crece espontáneamente en el desierto de California y México. También se le conoce como “cera líquida”. Su composición, rica en ácidos grasos esenciales, ésteres céreos (ceramidas, 58%), proteínas (28%), ácidos grasos insaturados y vitaminas, le confieren excelentes propiedades para el cuidado de la piel seca y sensible.
Se trata de una cera líquida ligera, de color dorado, de tacto agradable, su textura no es grasa, penetra en la piel rápida y profundamente, flexibilizándola y suavizándola.
Forma un film hidrolipídico protector de la piel contra la deshidratación y actúa sobre el sebo de la piel, al tiempo que disuelve las impurezas. Se puede emplear como conservante para las mezclas: el 25% de aceite de jojoba con 75% de semillas de uva o aceite de almendras como base para las mezclas de aceites.
El aceite de jojoba es rehidratante, da elasticidad a la piel y es muy indicado en particular durante y tras las exposiciones solares. También puede emplearse en casos de acné, nutre la epidermis y no es comedogénico.
Ylang Ylang Aceite esencial obtenido de las flores de un árbol originario de Madagascar (cananga odorata), utilizado en la mezcla por sus propiedades rejuvenecedoras de la piel. Presenta una fragancia muy dulce a almizcle, suave, floral. No suele originar problemas de hipersensiblidad, aunque es necesario tomar las pertinentes precauciones cuando se usan este u otros aceites esenciales.
Sándalo Aceite esencial con una tradición milenaria, el árbol (santalum album) tarda aproximadamente 30 años para que a partir de su corteza se obtenga aceite de calidad. Presenta una fragancia suave, dulce, con matices amaderados y picantes, que atrae tanto a hombres como a mujeres. También puede estar indicado para pieles grasas y maduras, en caso de acné y, por supuesto, en el caso que nos ocupa, y más si la sequedad de la piel hace del afeitado un proceso doloroso, incluso con heridas, en cuyo caso su combinación con aceites de lavanda y árbol del té da excelentes resultados.
Vetiver Obtenido a partir de las raíces de una hierba de origen indio llamada vetiveria zizanoides, presenta una fragancia terrosa, sensual, ligera y vaporosa. Activa la circulación y es un complemento final ideal para nuestra mezcla que añadirá ese toque de tranquilidad y sosiego con que deberíamos afrontar el nuevo día.
Previamente al afeitado se puede aplicar vapor sobre el rostro y cuello, realizando los vahos. En este caso, serían muy útiles los realizados con lavanda, manzanilla, geranio o rosa. Aplicar vapor es uno de los procedimientos más clásicos para purificar la piel y abrir los poros. Además, relaja los músculos, estimula las glándulas y el sistema linfático, despeja los conductos nasales y aumenta la circulación.
Un perfume con base en aceite que complementaría la preparación anterior sería el formado por: 10% de aceites esenciales de romero, lavanda y enebro, en un 90% de aceite de almendras.
Este proceso descrito constituye un ejemplo de cómo la cosmética natural enfocada en la piel del hombre puede hacer que, a partir de una práctica tan rutinaria como es el afeitado, se pueda aportar a la piel determinados principios activos que contribuyan a mantener su elasticidad, hidratación, firmeza y, en definitiva, su salud.
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